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Un año más cuando llega el mes de Abril, el pueblo de Agulo, se
prepara para la celebración de una de sus fies tas mayores, la de
su patrón, San Marcos Evangelista, se trata de una de las fiestas más
tempraneras de la Isla, y una de las pocas por no decir la única, que
arrastra tradiciones legendarias, se trata pues, de una fiesta distinta
a las demás, y digo distinta, porque en ella se siga un ritual que ha
pasado de generación en generación, y ha sobrevivido hasta nuestros días,
cosa que en los tiempos que corren ya resulta difícil, me refiero al
salto de las Hogueras, la saltaron nuestros bisabuelos, abuelos, padres,
y hoy disfruto con satisfacción cuando las veo saltar a mis hijos.
Se trata de un ritual que se realizaba en sus orígenes con la
finalidad el invocar a San Marcos, para que traiga las tan preciadas
lluvias para la agricultura.
Todo comienza al atardecer cuando los vecinos se reúnen en la plaza
de l
pueblo para preparar las hogueras, bajo la dirección de Moisés,
(hombre experimentado en hogueras) los vecinos van cruzando palos de leña
en forma escalonada hasta alcanzar la altura media de 1,10 metros,
(altura aproximada de una hoguera), construyéndose una tras de otra,
situadas al rededor de la Iglesia y hasta alcanzar un numero aproximado
de 10, luego al final van otras pequeñas hechas por los niños para ellos,
Para su confección no se utiliza madera corriente, se utiliza la
Sabina, madera perfumada y que arde con facilidad no desprendiendo mucho
humo.
Luego una vez finaliza da la
Misa de la Víspera de San Marcos, una vez caída la noche, el Santo
Patrón sale a hombros de los vecinos hasta la plaza, desde donde un
lugar preferente gozará de las hogueras que a título de ofrendas le
hacen sus creyentes, es entonces, cuando las campanas repican y repican,
anunciando que la quema va a comenzar, los mozos se preparan en la
bajada de la plaza, y tras corear el canto del fuego (fuegooo, fuegooo,
fuegooo,) se da comienzo a la ceremonia, los mozos y mozas más
valientes, se ponen en primera fila, desafiando la envergadura del fuego
del primer momento, mientras que los mas tranquilos esperan que la
llamarada disminuya un poco, para comenzar a saltar, pero estos últimos
no esperan mucho pues, el encanto de la ceremonia
los atrapa y antes de lo que tenían previsto, se ven saltando por los
aires, sorteando el fuego que se encuentran bajo sus pies, los mozos
saltan de forma ordenada, uno tras de otro, y así hasta llegar al final
del recorrido, y luego vuelta a empezar. esto se repite hasta que el
cuerpo le pide un descanso o en algunos casos hasta que ve su promesa
cumplida.
Esta ceremonia se está repitiendo cada año con más fuerza, al
contrario de otras tradiciones que cada año se van apagando un poco más.
De la quema de este año se puede decir sin duda, que ha sido una de
los mas espectaculares de los últimos años, tanto por
la calidad de la madera, como por la organización, el fuego fue
excelente, la madera ardía limpiamente sin humos y además durante
bastante tiempo, los saltadores y público en general, tuvieron un
comportamiento ejemplar, sin incidente salvo la clásica torcedura de
tobillos que siempre ocurre.
En lo referente a la Octava (romería a San Marcos, la playa donde
fue encontrado el Santo), este año también fue bastante buena, ya que
el camino de bajada a la playa ha sido reparado recientemente y se
encontraba en excelente condiciones para caminar, la gente se
trasladaron unos hasta la playa, y otros hasta Gallego, donde como es
habitual, hicieron acto de presencia las tan preciadas papas asadas, y
las torrijas de harina.
Los vecinos y visitantes en general quedamos todos satisfechos y con
ganas de que llegue el próximo año para volver a disfrutar de esta
nuestra fiesta, si usted, tiene aquí raíces, y se halla ausente, haga
un esfuerzo y venga en San Marcos, para que esta fiesta continué siendo
un motivo de encuentro con nuestras familias y amigos. Y si por el
contrario usted no las conoce, no dude en visitarnos el próximo año,
pues estoy seguro que saldrá gratamente satisfecho.

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